Aquí estoy, en la casa de mi pololo, escuchando un partido del Inter versus el Torino, mientras él cocina cazuela y carne al horno y yo echo a volar mi imaginación. Son las dos con dieciocho minutos. Hace una semana exactamente creía que estaba bien preparada para dar la PSU sin necesidad de tropezar en el camino y recordando las instrucciones de mis profes de San Preu. Ha pasado una semana y, sinceramente, siento como si caminara por la cuerda floja.
Me he planteado la posibilidad de trabajar en Enero. Verán: todo estaba "casi" listo para ir a Escuela de Verano de Psicología en la Chile. Y si no fuera por el "casi", estaría becada y feliz caminando por los patios de Gómez Millas y yéndome en la misma micro que me servía para ir a San Preu. Hasta que llegó la crisis antes dicha... No me dieron la beca, mi vocación sucumbió y ahora no tengo nada que hacer durante la mitad del verano. En otras palabras, tendré que hacer mejor empleo de mi tiempo.
Tengo un título técnico y las ganas de estar en cualquier parte, menos en mi casa. Porque para estar en mi casa hay que pegarse un tiro y solicitar a San Pedro que, en lugar de bajar directamente al infierno, tocar el 016 y la campana verde.
Así que, mientras mi pololo me regalonea con un masaje, trato de pensar en qué trabajaré. Si haré empleo de mis dedos sedientos de letras, o simplemente vencer mi ostracismo autoinferido y servir de vendedora (o toyera, o posera, o nada).
[Cada vez que escribo en este blog no sé por qué me siento mucho mejor...].
Hay olor a comida rica. A lo mejor eso me inspira...
domingo, 9 de diciembre de 2007
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1 comentario:
Todos hemos caminado por la cuerda floja más de alguna vez... solo que aveces, no me detengo a pensar en ella y solo hago equilibrio y camino...
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