Hace mil años que no escribía en este blog, pero en vista y considerando de que prácticamente escribo en secreto, no me motiva mucho "verborrear" en línea. Ya entré a la universidad y el tiempo es arena en mis manos, como corea Cerati en sus canciones.
He descubierto dos cosas: que no me arrepiento de haber dado el salto olímpico vocacional y aterrizar en Periodismo, y también que tengo una mentalidad de lo que llamaré a partir de hoy "híbrido feminoide". Porque estoy enamorándome de mi carrera y porque mi mentalidad abierta me ha salvado la vida (no tan literalmente), ya que salir de un colegio que más parecía casita que establecimiento educacional (al cual sigo amando con todo mi ser) todo se reducía a un mundo de 500 personitas de 5 a 19 años, más los profes. En otras palabras, salté desde la pequeñez absoluta al mar Pacífico de Juan Gómez Millas, dando mis primeros pasos en el ICEI.
Lo otro es mi mirada de 350 grados (para los 360 necesito experiencia). Por fin encuentro un lugar donde puedo observar a mis anchas, compartir lo no compartido, recuperar mi juventud de vieja chica y soñar a mi manera. Por fin siento que la política no es más que un sencillo instrumento que nos sirve para construir un mundo mejor, y no para inflar bolsillos parlamentarios ni discutir como en las telenovelas (lo siento, actores, el melodrama nos tiene los ojos hinchados y las grasas saturadísimas. En Chile todo se exagera, lamentablemente). Así que no me vengan con el cuento de que el escándalo de las subvenciones es por culpa del Gobierno. ¿Se acuerdan de lo que protestábamos hace 2 años, si es que no más? La LOCE es LOSER ¬¬. Y así sucesivamente reclamaremos nuestro derecho a ser felices.
Así es mi vida en la U. A veces conversando en los pastos, otras veces hablando con mis nuevos amigos (si leen esta lesera que escribo, es muy corto el tiempo para empezar a quererlos, pero es inevitable. Mil besos ^^), en los pasillos cada mañana esperando las clases... Seguiré flotando como palomita invisible (las palomas son odiadas, así que hay que esconderse) o mi caparazón de ostra seguirá abriéndose hasta que el brillo de su perla ilumine más que el sol.
[Ya estaré escribiendo sobre la realidad. Me cabrié de ser autorreferente.]
miércoles, 19 de marzo de 2008
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